Siempre pienso que una parte de nosotros se desprende de nuestras palabras. Así me pasó con Nacho y Belén, a quienes descubrí a través de sus historias, viajando y experimentando una nueva forma de vivir. A pesar de que están al otro lado del mundo (o mi mundo), y sin conocernos, me sentí inmediatamente conectada con ellos. A veces nos pasa ¿no?, que compartimos un mismo lenguaje, que no necesariamente es un mismo idioma (aunque en este caso, sí), y sentimos esa sintonía con otras personas, como si nos moviéramos en distintos barcos, cada uno con el propio, pero navegando las mismas aguas de autoconocimiento y exploración vital. A través de su blog VamosViendoTrip van narrando no sólo los increíbles lugares que visitan, sino que también cuentan sus experiencias más personales; así conocí un poco más de esta pareja de argentinos, con una historia de amor que se comenzó a “escribir, tomar forma y color, aroma y vida” allá por el 2015, atravesando desde entonces muchos momentos felices y también dolorosos juntos, acompañándose en cada situación. Al regreso de unas vacaciones, decidieron que viajar era su estilo de vida y en noviembre de 2017 se animaron y decidieron emprender, como dicen ellos, un “viaje sin retorno”.

Ustedes plantean el “no planear más de lo justo y necesario y vivir cada día instantes del presente”. Eso es toda una declaración de principios de una filosofía de vida. Me gustaría saber cómo tomaron esta decisión.
Fue una gran proceso para nosotros. Pensemos un momento: en la sociedad nada es espontáneo, más bien lo contrario, todo está bastante planificado. La gente vive su vida a base de una estructura socialmente armada. Uno nace y sabe que a cierta edad va a comenzar el jardín, luego el colegio; después conoce las edades “convenientes” para tener novio, relaciones y hasta para casarse. Vivimos en un calendario mental ficticio. Y es tan mental que, para nuestra edad, comenzar a viajar es casi una locura, porque deberíamos estar asentándonos y buscando un bebé; ser “responsables” socialmente. Aunque sabemos que no seguimos estos patrones sociales, sí nos sentimos muy responsables. Responsables de lo que sentimos, de lo que queremos, de lo que deseamos, de lo que buscamos, de lo que dejamos que fluya. ¿Hay algo mejor que ser responsables con nuestro sentir? Cuando llegue el momento de las grandes preguntas, (que todos nos hacemos en alguna circunstancia de nuestras vidas), como por ejemplo: ¿Hice de mi vida algo hermoso?, ¿He vivido como quise?, ¿Fui feliz?, se notará la responsabilidad de la vida que elegimos.
Vivir en el presente es sumamente importante para el disfrute, el equilibrio mental y físico. Cuando vivimos en el ahora, estamos conscientes de todo lo que nos rodea, estamos sintiendo el momento. Es decir, si vamos al parque viviendo el ahora, escucharemos el sonido de los pájaros, sentiremos el calor del sol, pisaremos la suavidad del pasto, le sonreiremos a algún niño que pasa corriendo a nuestro lado. Nuestra mente y corazón estarán puestos en esos instantes únicos. Cuando estamos presentes estamos viviendo, siendo receptivos a lo que pasa a nuestro alrededor, observando, disfrutando de lo que sucede. Mientras estemos pensando en algo que ya pasó o en algo que podría venir, no podremos escuchar el sonido de las aves, ni contemplaremos la luz del sol, y tampoco conectaremos con la sonrisa de ese niño. Y así, se nos pasarán muchas cosas por delante, por no estar conscientes en el ahora, por no fluir en el momento presente.
Vivimos en una sociedad que te lleva a pensar constantemente en el futuro, o en el pasado, para poder justificar lo que no tenés. Así, se hace difícil vivir el presente. Nosotros decidimos focalizarnos en la espontaneidad, vivir el día a día, sentir más que nunca el aquí y ahora, y sumergirnos en las sensaciones de cada paso que vayamos dando.

Hay una sección del blog, Memorias, en la que van describiendo una parte más íntima, más personal del viaje, exponiendo sus pensamientos y sus sentimientos más profundos. ¿Por qué incluir un espacio así?
La expectativa de lo que nos lanzábamos a realizar nos llevó a armar ese espacio. Sabíamos que esta “locura” de irnos del paradigma social iba a significar miles de emociones, sentimientos, pensamientos, entonces ¿Qué mejor idea que dejarlos expresados en nuestro camino? Memorias fue creado no sólo para volcar todo lo que nos va generando esta magia de viajar, sino también para aquellas personas que quisieran hacer este cambio pero por miedo, inseguridades, falta de comodidad u otras cuestiones, dudan en animarse a dar el paso. Para nosotros es una forma de darles nuestro empujoncito, y ayudarlos a darse cuenta de que todo lo que fluye dentro nuestros es lo que nos hace mantenernos tan vivos. Por que la única manera de sentirnos vivos es vivenciar. El sentir consciente es vivenciar todo lo que nos sucede en nuestro interior. Por eso nos regalamos este espacio, para escucharnos y dejar una huella de lo que pasamos. Y de esta manera, le regalamos la experiencia a quien nos lee. De esta forma, no nos sentimos solos, sino que estamos unidos sentimentalmente, de alguna forma.

¿Tienen técnicas o rituales para escribir esta sección?
No hacemos rituales ni buscamos “el momento” para escribir, más bien se genera una especie de encontronazo con el sentir que nos marca un antes y un después. Y es ese reencuentro, tan profundo, que nos invita a que dejemos una memoria en el camino.

Ayúdenme a derribar algunos mitos:
“Si viajas dejas todo atrás”
Bueno, uno a veces cree eso…pero no es cierto. Podemos dejar atrás la familia, los amigos, el trabajo, la sociedad con la que crecimos, la cultura o los sabores, pero hay algo que te vas a llevar siempre: tu ser, tu identidad, esos pensamientos y sentimientos, esa forma de ver y percibir la vida, tus buenos y malos modales. Tu pasado es el que te formó en el presente y eso lo llevas contigo. Hay miles de aspectos que intentas abandonar al dejar tu país, pero lo que no se comprende es que tu lugar habita en tu interior. Que un viaje te cambie de país, no significa que te cambie de persona. Sí puede significar que un viaje al exterior lo conviertas en un viaje al interior, y puedas reencontrarte con vos mismo y te permitas transformar todo un personaje creado por uno verdadero. Puede suceder que te conectes con tu esencia real, que encuentres otra perspectiva distinta de la vida. Pero eso lo vas a ir generando, creando o transformando a lo largo del camino. Ahora, que creas que irse es dejar todo atrás…eso no es cierto, ya que no podremos dejar atrás todo lo que llevamos dentro. Para dejar todo atrás debemos soltar, aceptar, transformar nuestro ser desde adentro, no desde afuera.

“Estás todo el día de vacaciones”
Si hubiéramos nacido millonarios, podría ser, pero el viaje debe financiarse. Las cosas las seguimos pagando: alquilamos habitaciones, comemos, tenemos gastos de movilidad. Viajar no es barato, pero es más fácil viajar cuando se trabaja en el país y aprovechas su moneda para recorrer. No podemos darnos siempre lujos a la hora de elegir hospedaje, porque es más caro; cuidamos mucho cada gasto para que nos rinda más el dinero. Cuanto más lujos nos damos, más debemos trabajar para volver a juntar lo gastado. Los trabajos no son, generalmente, de oficina sino que trabajas de lo que la gente de ese país no quiere trabajar. Pero cada esfuerzo vale la pena para seguir el sueño de conocer. Dedicamos cierto tiempo al trabajo para dedicarnos otro cierto tiempo a recorrer. No sólo no lo podemos llamar vacaciones (porque trabajamos en el camino), sino porque también es un viaje sin fecha de regreso, y hay un trabajo emocional y mental diferente. Más que vacaciones, para nosotros es un estilo de vida.

“Tienes todo el tiempo del mundo para hacer lo que quieras”
Sí y no. Tenemos tiempo, como todos lo tenemos, pero el gran problema es que no sabemos administrarlo. A nosotros el viaje nos ayudó a administrar mejor el tiempo. Porque nos damos el tiempo para trabajar, y sabemos que tenemos esos meses de trabajo continuo; mentalizamos esa sensación de esfuerzo. Pero también sabemos que luego de ese trabajo tan duro, viene el tiempo de descanso y disfrute: recorrer lugares, paisajes, culturas. Ese tiempo para vos, para darle sentido a ese esfuerzo tan grande. Pero no te das el lujo de ir a un restaurante caro o comprarte un auto, sino que aprovechas para viajar, experimentar y vivenciar nuevas situaciones, conocer personas, aprender, enseñar, crecer, probar. El tiempo está disponible para todos, está en cada uno el saber administrarlo.

¿Qué fue lo que les resultó más difícil al vivir en una van? ¿Qué experimentaron conviviendo de esta manera?                                                                                                                                                 Lo más difícil fue pensar en lo difícil que podía llegar a ser. Porque al vivirlo, nos enamorados de lo lindo que se siente estar ahí dentro, juntos. Experimentamos una aventura nueva, encariñándonos de lo acogedor y tierno que puede volverse una simple van. Es tu hogar sobre ruedas, tu espacio; te das cuenta de que tu lugar son todos aquellos a donde vayas con ella. Nos encantó el poder elegir distintos destinos para despertar, ir moviéndote con todo acuestas, sin problemas. Todo está allí: tu historia en una van. Es simple y encantador. Experimentamos la libertad de movernos para todos los sitios y las veces que quisiéramos, pudiendo cambiar de planes a nuestra manera. Es una libertad hermosa poder optar dónde dormir.

¿Qué significa viajar para ustedes?
Para nosotros viajar es significado de descubrimiento. ¿Por qué utilizamos esta palabra? Lo describimos así porque uno descubre lugares, comidas, aromas, calles, personas, edificaciones, culturas, ideologías, pensamientos, ideas, vestimenta, animales…y la lista sigue. Esos descubrimientos detallados son los externos, pero están los descubrimientos internos, en donde uno se descubre a sí mismo. Tenés momentos de introspección muy profundos, donde te observás y analizas muchas de tus actitudes ante la vida; otras situaciones que te llevan al límite y logran mostrarte de lo que sos capaz. Comprendés que de vos depende tu estado anímico, tu valentía para seguir, la fuerza para enfrentar retos, la seguridad para avanzar, la humildad para reconocer, y la actitud para seguir creciendo. Todo lo que ocurre en un viaje depende de lo que uno haga de él. Descubrís afuera y te descubrís adentro. El viaje abre la mente y el corazón a la vez, y esto genera libertad. Cuando descubrís tanto, te sentís libre, y esa es una verdadera libertad. 

 

Pueden seguir los viajes de Nacho y Belén a través de su cuenta de Instagram @vamosviendotrip

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