El día que terminé el último examen de la carrera, mi hermana me estaba esperando en el departamento. Salí corriendo del curso y cuando la vi a lo lejos tiré con todas mi fuerzas los libros al cielo; nos miramos, nos abrazamos y lloramos. Ese día sentí que mis dos mundos se unían, que lo había logrado: finalmente tenía testigos de mi vida. Fue algo increíble. Desde ese momento, todo fue emoción. Nos fuimos corriendo a buscar a papá que llegaba en el próximo vuelo. Cuando lo vi llegar al Aeropuerto Internacional de Tulsa, con su valijita y su carita de no sé dónde mierda estoy, todo lo que soñé durante estos cinco años se resumió en un minuto, en un abrazo, en un suspiro. Fue increíble, algo inexplicable. Durante dos días me dediqué exclusivamente a mostrarles dónde viví, dónde sentí, dónde soñé, dónde hice todo lo que hice en estos últimos cinco años. El tiempo no me alcanzó para contarles todo. ¡Nunca alcanza! Pero bueno, aprendí que siempre va a ser así, que ellos sólo van a comprender sólo una parte muy pequeña de mi día a día, sólo un fragmento de mi vida.

Daniela, argentina radicada en Estados Unidos.

Recent Posts

DEJA TU COMENTARIO