Si pensamos en la historia de la humanidad podremos observar que durante todo su trayecto estuvimos atravesados por el arte, como una forma de expresar en el mundo distintos estados internos y búsquedas a través de la creación.
Desde sus primeros tiempos, la inspiración estuvo estrechamente ligada a “lo sagrado” y a “lo mágico”, en los ritos de iniciación, en las invocaciones, en los pedidos a las fuerzas de la naturaleza, en los contactos con lo divino, en las curaciones como vehículo para transformar la esencia de los elementos y las personas, y también produciendo estados de conciencia no habitual movilizando emociones profundas.
En la mitología griega, el poeta estaba “inspirado” por las musas, que eran divinidades inspiradoras de las artes; cada una de ellas estaba relacionada con ramas artísticas y del conocimiento. Bajaban a la tierra a susurrar ideas a aquellos mortales que las invocaran. En La Odisea, poema épico atribuido a Homero, un poeta menciona que sus cantos fueron “puestos en su corazón por los dioses”.

«Cuéntame, Musa, la historia del hombre de muchos senderos,
que, después de destruir la sacra ciudad de Troya,
anduvo peregrinando larguísimo tiempo»
Homero, Odisea I

La palabra griega mousa significa literalmente ‘canción’ o poema». Las Musas, diosas del Olimpo, eran las personificaciones y las patrocinadoras de las representaciones de discursos en verso o mousike (de donde proviene «música»), y servían de ayuda a un autor. Originalmente eran tres: Meletea (‘meditación’), Mnemea (‘memoria’) y Aedea o Aoide (‘canto’, ‘voz’).

En cierta forma, estas tres diosas, estos tres aspectos de la inspiración siguen presentes en los procesos creativos ¿Cuáles son esos estados de conciencia que nos inspiran? ¿Qué papel juegan los recuerdos en nuestros procesos de creación? ¿Cuál es el camino para encontrar nuestra propia voz, esa forma particular de expresarnos en el mundo?

A través de los siglos esta idea de la inspiración se fue modificando. En la época medieval (occidental) no existía el concepto de arte como fin en sí mismo ni el de la belleza como su objetivo, ni siquiera el concepto mismo de artista o de bellas artes, tenía más bien un objetivo funcional:
. Ser una ofrenda a Dios, a los santos y o a los difuntos, con el fin de obtener su gracia, su indulgencia, etc.
. Ser intermediaria entre el mundo sobrenatural y el humano.
. Ser una afirmación de poder: por un lado, del poder de Dios y de la Iglesia (el poder religioso); por otro, del poder político (emperadores, reyes, y las mismas instituciones eclesiásticas).

El papel de los autores, por ejemplo, era reescribir historias, que habían oído o leído, más que a crear historias nuevas. E incluso cuando creaban una nueva historia no solía quedar claro quién era el autor, ya que atribuían ciertas ideas a otros libros, de otros autores.
¿Qué función crees que juega en ti la creación artística? ¿Puede ser una manera de reafirmar tu propio poder interno? ¿Para quién crees que te estás expresando artísticamente?

Kandinsky fue un pintor nacido en Moscú 1866. Ya de adolescente tomó clases de música y dibujo, dejando claras sus inclinaciones. Sin embargo, quizá por las presiones familiares, estudió Derecho y Economía. Claude Monet fue uno de sus máximos inspiradores. Fue al ver sus obras en la exposición de los impresionistas cuando quedó fascinado. De hecho, tan solo un año después, decidió abandonar su profesión para dedicarse en cuerpo y alma a la pintura. Se mudó a París, considerado en aquel entonces como la cuna de los artistas. Kandinsky quería ser uno de ellos y consideró que para lograrlo, esta ciudad debía ser su hogar. Uno de los motivos que lo impulsó a hacer arte abstracto fue su preocupación por el materialismo que veía en las calles y en el corazón de muchas personas.
En su escrito De lo espiritual en el arte planteaba lo siguiente: «El artista se siente impulsado a expresar una síntesis (poética, en sentido amplio) de la realidad que le toca vivir, mediante el lenguaje de la metáfora, la alegoría o el símbolo. Esa inspiración, cuando tiene suficiente carga afectiva, cuando se experimenta como una agitación interna que pugna por manifestarse por medio de la palabra, la forma o el color, los sonidos armónicos, el cuerpo, etc. se explica como un particular estado de la conciencia que puede invadir los sueños, los ensueños y la vigilia. Así se vive la experiencia artística, como un llamado a expresar un sentimiento profundo que conlleva el fuerte impulso de querer ser libre al crear, de sentirse transformado.»

¿Cuál es la realidad que nos toca vivir? ¿De qué manera utilizamos ese contexto para crear una experiencia creativa? ¿Cuál es la necesidad de cada uno de nosotros de crear para sentirnos transformados?

 

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